El paisaje de Potrerillos se transforma en una obra de arte natural con tonos dorados, ocres y rojizos que contrastan con el azul intenso del cielo y la imponente Cordillera de Los Andes. Los árboles, principalmente álamos y sauces, crean túneles de follaje que hacen que cada sendero sea una postal única. Es el momento perfecto para disfrutar de caminatas relajadas y observar cómo la naturaleza se prepara para el invierno.
¡Prepara el teléfono y llevate retratos únicos con un paisaje como pocos en el mundo!
El clima otoñal, fresco pero aún templado, permite disfrutar del aire libre sin preocupaciones. Además, la luz del sol en esta época del año es más suave y dorada, lo que hace que los paisajes sean aún más fotogénicos.
No es casualidad que muchos viajeros elijan esta temporada para desconectar del ritmo urbano y reconectarse con la naturaleza.